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Desde que inició el año, se desataron una serie de rumores en el sentido de que el gobierno mexicano junto con su partido (el PAN) y aliados, someterían a la Cámara de Diputados, una iniciativa de ley que tendría como objetivo la privatización del petróleo mexicano. Con el paso del tiempo, se ha venido definiendo uno de los aspectos de la inminente iniciativa: ante el declive de los yacimientos de Cantarell se trata ahora de extraer el petróleo de lo profundo del mar. Es por ello que -se dice- se requiere el “auxilio” de las compañías extranjeras para “compartir riesgos” y obviamente también beneficios.

El pasado jueves, Carmen Aristegui entrevistó en su programa en la CNN a Fernando Siqueira, director de la Asociación de Ingenieros de Petrobras. En la entrevista se habla del saldo negativo que representó, para el pueblo brasileño, la apertura a las empresas transnacionales realizadas durante el gobierno de Fernando Cardoso.

Lo que se requiere en México es una transformación de las condiciones en que ha venido operando la empresa para beneficio de todos los mexicanos y no sólo de unos cuantos. El Grupo Sur, creado a partir del fraude electoral de 2006, publicó recientemente, un documento en donde se resumen muchos de los argumentos en contra de la privatización de ese bien público.

El próximo 18 de marzo, fecha en que se conmemora el 70 aniversario de la expropiación petrolera por el Gral. Lázaro Cárdenas y en la cual se está convocando a una magna manifestación en el Zócalo de la Ciudad de México, tendrá que ser una re-afirmación de que el petróleo es -y deberá seguir siendo- un recurso natural para el beneficio de la nación.

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Este día se cumplió el 125 aniversario de la muerte de Karl Marx, a los 65 años de edad. A su funeral, en el Cementerio de Highgate de Londres, acudieron apenas once personas entre los que se encontraba su entrañable amigo Federico Engels.

Durante su vida, no pudo ver cumplida su aspiración principal: la construcción de una sociedad alternativa al capitalismo que eliminara la explotación, la injusticia social y la enajenación. Tampoco pudo ver cómo una obra profundamente dialéctica se convertía en una concepción dogmática y doctrinaria en el llamado “socialismo realmente existente” pero tampoco las extraordinarias innovaciones que produjeron filósofos como Gramsci, Brecht, Bloch, Lukács, Rosa Luxemburgo, Sacristán y otros.

Durante todos estos años, sus tesis han sido objeto de debates enconados por tirios y troyanos y apenas hace poco tiempo, a partir de la edición crítica de sus obras completas (MEGA2) ha empezado a comprenderse el significado, alcances y límites de sus tesis.

¿Qué es lo que nos puede decir su obra para los que vivimos hoy, en los inicios del siglo XXI? Creo que mucho, sobre todo para los que no están cegados por las ideologías del sistema. Hoy existen dos iniciativas mundiales para el repensamiento del legado de Marx: la primera es el Diccionario histórico-crítico del Marxismo fundado por Wolfgang Fritz Haug en 1994 y que con la colaboración de más de mil investigadores del mundo ha llegado a su sexto volumen y la segunda es la aportación de Jacques Bidet a través de la revista Actuel Marx publicada en Paris. En fechas recientes apareció un ensayo en la revista Crítica Jurídica en donde amplio mis puntos de vista sobre la problemática abierta por el gran pensador de Treveris.

El legado de Marx hoy (entrevista) PDF

El marxismo en la actualidad (ensayo) PDF

 

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El próximo domingo 16 de marzo, se celebrarán en México las elecciones que definirán la dirección del Partido de la Revolución Democrática para los próximos años. Gabriel Mario Santos*, quien es un conocedor profundo de dicho partido, ha enviado, a invitación mía, una colaboración que esclarece muchos aspectos de la contienda.

«Las internas del PRD: notas para una reflexión final” PDF

(*) Gabriel Mario Santos es Licenciado en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y asesor del PRD en la Cámara de Diputados.

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En Estados Unidos se vive, en la actualidad, un momento de inédita efervescencia en torno a las elecciones presidenciales. La razón mediática es que se encuentran involucrados en la contienda dos candidatos (los dos demócratas) con serias posibilidades de triunfo y cuyo perfil era impensable hasta hace no mucho tiempo: una mujer y un hombre de raza negra.

Una razón más de fondo tiene que ver con el descontento del pueblo norteamericano con el presidente Bush y la situación de crisis que ha generado su administración, cuyas expresiones más graves son la invasión en Irak y la crisis hipotecaria que ya ha arrojado literalmente a la calle a miles de personas en aquel país. La gente estaría fundando su anhelo auténtico de cambio en alguna de las dos mencionadas candidaturas.

En un artículo reciente publicado en The Progressive, el conocido historiador norteamericano Howard Zinn, autor entre otras obras de La otra historia de los Estados Unidos, hace un excelente análisis crítico de esta posibilidad de cambio. Pongo a su disposición una versión en español en PDF de su artículo.

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Hoy estuvimos platicando de la filosofía en América Latina en UniRadio de la UAEM
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Como es sabido, en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Brasil, se ha planteado nuevamente la idea de construir de nuevo el socialismo, sin embargo, ya no se trata del «viejo socialismo” sino de uno nuevo. Es obvio que no pueden repetirse las experiencias ya fracasadas sino buscar nuevas vías para una sociedad libre, auténticamente democrática y equitativa. El problema no es fácil y se requiere repensar todo de nuevo.

En este sentido, se publicó un libro en Estados Unidos denominado Toward a New Socialism, coordinado por Richard Schmitt y Anatole Antone. Este libro será editado en español por El Viejo Topo. De igual manera, en el próximo número de Dialéctica, será publicada la versión en español de la Introducción y un intercambio entre los autores y el suscrito que doy a conocer aquí.

Comentario de Hacia un Nuevo Socialismo PDF

Respuesta a Gabriel Vargas Lozano PDF

Uno de los más importantes problemas que enfrenta hoy la humanidad es el de la ausencia de una relación justa entre ética y política. En la historia se han observado dos grandes vertientes del comportamiento humano en torno al acceso o uso del poder político: por un lado, la política sin ética, es decir, el afán de dominio que ha llevado a ciertos poderes a masacrar a los pueblos. Ejemplos: Hiroshima y Nagazaki; el holocausto; el Gulag; el martirio de Vietnam o el genocidio en Irak. Una política sin ética anula cualquier ideal por más alto que se pretenda y deja al descubierto la barbarie.

Una ética sin política es la moral de los santos. Se trata de fundar la acción en los principios (ética de convicciones, decía Max Weber) sin tomar en cuenta las condiciones en que se pueden llevar a su realización práctica los ideales por los cuales se lucha.

Estos son dos tipos ideales de la relación entre ética y política pero entre ellos se presentan en la realidad innumerables variantes.

Estas son algunas de las reflexiones que me ha suscitado el libro más reciente del filósofo Adolfo Sánchez Vázquez Ética y política, que presentamos el día de hoy en la «XXIX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería”.

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